Chupar el pulgar o uso del chupete: Sus efectos

Chupar el pulgar o uso del chupete: Sus efectos

Tanto chupar el pulgar como usar el chupete son una fuente de satisfacción y tranquilidad para los bebés. El problema aparece si lo hacen más tiempo del recomendado, es decir, después de soplar las dos velas de cumpleaños. Desde Clínica Dental Barcelona te explicamos cuáles son los efectos de un uso prolongado del chupete o de chupar el dedo, y cómo prevenirlos y tratarlos.

¿Por qué a los niños les gusta el chupete o chuparse el dedo?

Los más pequeños tienen la necesidad natural de succionar desde que nacen hasta los dos o tres años. Cada uno busca la manera de cubrir esa necesidad. Veamos las diferencias:

  • La succión nutritiva. Es el reflejo o necesidad de alimentarse, y, por lo tanto, aparece cuando el bebé tiene hambre. Ahí entraría el pecho de la madre o su sustituto, el biberón.
  • La succión no-nutritiva. Es el caso del uso del chupete o de chupar el pulgar (o cualquier otro dedo). Estos hábitos ayudan a que los niños se sientan más seguros y felices. De hecho, acostumbran a hacerlo cuando están cansados, hambrientos, aburridos o estresados.

¿Qué efectos tiene el uso excesivo del chupete o chupar el pulgar?

Estos son los principales problemas que surgen con un uso prolongado del chupete o de la succión del pulgar:

  • Las mordidas abiertas, es decir, la ausencia de contacto entre dientes antagonistas o contrarios. Este espacio entre los dientes superiores con los inferiores también puede generar problemas a la hora de comer, hablar, respirar, etc.
  • Las mordidas cruzadas posteriores, unas de las maloclusiones más frecuentes durante la infancia. Esto puede provocar daños en los dientes y encías o, incluso, dolor al morder y comer.
  • Un retraso en la caída de los dientes de leche frontales y una obstaculización de la erupción de los dientes permanentes.
  • Infecciones de oído. Respirar por la boca y no por la nariz puede provocar una otitis o infección de oído.
  • Infecciones de boca. Los chupetes pueden ser una fuente de infecciones para los niños. Las caries son una de las más comunes cuando se untan los chupetes con azúcar.
  • Retrasos a la hora de hablar. La succión prolongada impide que la lengua realice los movimientos naturales para la pronunciación. Una consecuencia son los balbuceos.

El chupete o chupar el pulgar no están desaconsejados, pero su uso no debe prolongarse para evitar cualquier problema de salud bucodental en un futuro.

¿Cómo tratar los efectos del uso del chupete o de chupar el pulgar?

A continuación, te damos algunos consejos para tratar todos estos efectos, punto por punto:

  • Para corregir las mordidas abiertas o cruzadas, recomendamos un tratamiento de ortodoncia. Por ejemplo, los brackets (cerámicos o metálicos) o los alineadores transparentes como Invisalign®.
  • Ante las infecciones de oído, acude al pediatra para que te indique el tratamiento adecuado.
  • Si a tus hijos les están tardando en salir los dientes definitivos algo más de la cuenta, acude a nuestra clínica dental para que le hagamos una revisión.
  • El tratamiento de las caries en los niños que ya han mudado los dientes de leche es similar al de los adultos: un empaste.
  • En cuanto a los retrasos a la hora de hablar, la mejor opción es acudir al logopeda. También recomendamos leer en voz alta o las canciones para estimular el habla y el lenguaje.
  • Asimismo, cuando el bebé está aprendiendo a mamar, ponerle en la boca un chupete podría confundirse y generarle el llamado «síndrome de confusión del pezón». Para ello, se recomienda el uso de chupetes a partir de los 15 días de vida del bebé.

Como has visto, el uso prolongado del chupete y chupar el pulgar a largo plazo pueden tener efectos negativos en la salud del bebé. Si precisas de más información, no dudes en ponerte en contacto con nosotros sin compromiso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.