Miedo al dentista

Publicado el 25 abril, 2014 en CDB

Miedo al dentista El miedo al dentista es algo habitual en nuestra sociedad; no es nuevo y viene marcado por las técnicas que se utilizaban hace apenas algunos año y por el miedo al dolor. Todos nos ponemos algo nerviosos a la hora de ir al dentista. No es lo mismo que te encuentres inquieto en una clínica dental que tener pánico al dentista. Hay que distinguir entre ansiedad y pánico. Escalas del miedo Fobia: Reacción exagerada ante un estimulo. Miedo: Reacción al detectar peligro para tu integridad. Pánico: Medidas de bloqueo del organismo ante la posibilidad del estímulo. Toda ellas llevan a la evitación: tentativas de evitar el posible estímulo. Muchos pacientes reconocen abiertamente tener miedo y no acuden a la consulta a pesar de sufrir dolor o molestias graves. El mal aliento o el mal aspecto de su dentadura o no consiguen arrastrarles a la consulta: el miedo les parece insuperable. Los miedos más comunes son al dolor, a las agujas y a la extracción de un diente; pero existen otras causas comunes como son:
  • Inseguridad por no saber qué van a hacerte, ni como afectará a la estética o a la funcionalidad.
  • Las batas blancas, el olor de la consulta y la visón del instrumental se suelen asociar con incomodidad, molestias o dolor.
  • El sonido del instrumental (como si te taladrasen la cabeza) y de la aspiración de saliva.
  • El estar tumbado, con la boca abierta y casi sin poder moverte, genera sensación de desprotección e inseguridad.
  • Los sentimientos generados por la información sobre la salud de tus dientes y la higiene bucal; no hay que olvidar que no siempre hemos tenido la misma información sobre la importancia de la salud e higiene bucal.
  • Lo que nos va a costar es un motivo más de inquietud. Si lo que te preocupa es el precio te ayudamos financiando tus tratamientos
Los dentistas actuales son muy conscientes de la existencia de ese miedo y constantemente intentan minimizarlo. Además, las técnicas empleadas en odontología han avanzado mucho hacia tratamientos menos invasivos (por ejemplo cirugía guiada para implantes) y menos dolorosos, junto a novedosas técnicas anestésicas como la sedación consciente. Algunos trucos:
  • Planifica tu visita, y prepárate mentalmente. Intenta distraerte con lo que haga falta para que tu mente no se centre en ese miedo, para pensar lo menos posible. Hacer algún recado o pasear antes de ir pueden ayudarte a quitarle trascendencia a la visita.
  • El saber que es un centro de reconocido prestigio ayuda a tranquilizarte. Busca información sobre la consulta a la que acudes y sobre el dentista que te atenderá.
  • Una vez en la consulta habla con tu dentista y déjale claro lo que te pasa. Los dentistas saben cómo tranquilizarte, no te quedes con dudas sobre lo que van a hacerte. Pide toda la información que sea necesaria y que te informe, paso a paso, de lo que está haciendo si vas a sentirte más seguro con esa información. La desinformación sólo ayuda a incrementar el miedo. Pero si eso te genera inquietud díselo y cambiará el rumbo de la conversación. Preguntarle si puedes escuchar música durante el tratamiento.
  • Puedes indicarle la señal para cuando necesites una pausa.
Poco a poco irás perdiendo ese miedo para ganar en seguridad y, sobre todo, en salud dental. Convierte el ir al dentista en un hábito natural en tu vida. Sedación consciente En nuestra opinión la sedación consciente es la mejor técnica para personas que tienen miedo al dentista o, que sin llegar a tener miedo, lo pasan mal o simplemente buscan más comodidad; también es una buena solución para quienes tienen poco tiempo y prefieren solucionarlo todo en una sesión. La sedación consciente es un procedimiento eficaz y seguro ya que estas controlado en todo momento por un médico anestesista que acompaña al odontólogo durante el tratamiento. El paciente, además de salvar la situación de miedo e incomodidad y poder realizar todo el tratamiento, no recuerda nada; solo tiene la sensación de una agradable siesta. Duermes mientras te arreglamos la boca La sedación consciente suele utilizarse para intervenciones quirúrgicas y colocación de implantes pero también puede emplearse para cualquier tratamiento.