cepillarse los dientes con sal

Cepillarse los dientes con sal: Su peligro

Si bien es cierto que la sal tiene un alto valor culinario, cuando el consumo excede los 5 gramos diarios se convierte en un producto peligroso para la salud. Ingerir una cantidad superior no es el único riesgo, también lo es hacer un uso inapropiado de esta sustancia. Un ejemplo es cepillarse los dientes con sal. Desde Clínica Dental Barcelona te explicamos en qué consiste esta tendencia y por qué se debe evitar.

¿Por qué no cepillarse los dientes con sal?

Cada cierto tiempo se ponen de moda algunos remedios caseros a base de ingredientes naturales o comunes que prometen resultados increíbles y sin efectos negativos. Del mismo modo que algunos han demostrado ser altamente eficaces y beneficiosos, otros han resultado ser ineficaces e incluso peligrosos para la salud. Este es el caso de cepillarse los dientes con sal. ¿Por qué es arriesgado hacerlo?

La sal es un buen conservante y también un producto abrasivo perfecto para disolver manchas. Por lo tanto, resulta lógico pensar que puede tener un profundo efecto blanqueador sobre los dientes y que es un elemento perfecto para eliminar el sarro y otros materiales que se adhieren a la superficie del esmalte dental. Es más, la sal diluida crea un entorno debilitante para muchos microorganismos, con lo cual se refuerza esta idea.

A pesar de los efectos indiscutibles de la sal que se han mencionado, hay que pensar también en los efectos negativos. Si se consideran estos, puede que la idea de utilizar habitualmente este remedio casero no resulte tan buena. Te hablaremos de tres: el efecto en la saliva, el efecto en el esmalte y el efecto en la circulación sanguínea.

El efecto de la sal en la saliva

La sal es un neutralizante que puede alterar el correcto pH de la saliva. Tanto el exceso como el defecto en los niveles de pH afectan negativamente a la salud dental. Si bien es cierto que el consumo moderado de sal no tiene por qué suponer un problema si va acompañado de una buena higiene dental, utilizarlo para lavarse los dientes frecuentemente podría invalidar el efecto protector de la saliva.

El efecto en el esmalte

Incluso cuando está diluida, la sal tiene un potente efecto abrasivo. Es cierto que ayuda a eliminar las manchas y el sarro, pero lo hace al tiempo que elimina el esmalte. Puede que los resultados parezcan positivos, pero realmente actúa eliminando la barrera de protección natural y dejando más expuestas las capas internas de los dientes.

El efecto en la circulación sanguínea

La sal no solo afecta al diente, también a la encía. La reseca y hace que la circulación sanguínea empeore y que se contraiga. El hueso queda más expuesto y se aumentan los riesgos de infección, un problema que afecta a las piezas dentales directamente.

¿Cómo cuidar los dientes sin recurrir a la sal?

La mejor manera de cuidar los dientes es acudir a un especialista y pedirle su recomendación. Los dentistas disponen de herramientas para limpiar y blanquear los dientes sin necesidad de asumir riesgos innecesarios. Una vez realizado el tratamiento, hará las recomendaciones pertinentes para la recuperación y cuidado de la boca.

Si tu boca está sana, no necesitas correr riesgos innecesarios siguiendo recomendaciones sugeridas por personas que no son dentistas, como la de cepillarse los dientes con sal. Tampoco es recomendable que utilices cualquier crema dental. Pregunta a tu dentista cuál es la mejor en tu caso y no te dejes llevar por ofertas o por promesas fundadas en experiencias personales y remedios caseros.

Si deseas de más información no dudes en ponerte en contacto con nosotros sin compromiso.

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